El ex mandatario falleció en su casa de Plains, en el estado de Georgia. El democrata recibió el Premio Nobel de la Paz en 2002
Atlanta.- El ex presidente de Estados Unidos Jimmy Carter murió este domingo a los 100 años en su casa de Plains, según le confirmó su hijo al diario The Washington Post.
Carter, que se encontraba en su hogar en cuidados paliativos, y votó en las pasadas elecciones, había recibido tratamiento por una forma agresiva de cáncer de piel tipo melanoma, con tumores que se habían extendido al hígado y al cerebro.
El Centro Carter dijo que el 39º presidente murió el domingo, más de un año después de ingresar en cuidados paliativos, en su casa de Plains, Georgia, donde él y su esposa, Rosalynn, fallecida en noviembre de 2023, vivieron la mayor parte de su vida.
Carter, un demócrata moderado ganador del Premio Nobel de la Paz, se presentó a las elecciones presidenciales de 1976 como un gobernador de Georgia poco conocido, con una amplia sonrisa, una efusiva fe baptista y planes tecnocráticos para un gobierno eficiente. Su promesa de no engañar nunca al pueblo estadounidense resonó tras la desgracia de Richard Nixon y la derrota de Estados Unidos en el sudeste asiático.
“Si alguna vez les miento, si alguna vez hago una declaración engañosa, no me voten. No merecería ser vuestro presidente”, dijo Carter.
Su victoria sobre el republicano Gerald Ford, cuya fortuna cayó tras indultar a Nixon, se produjo en medio de las presiones de la Guerra Fría, los turbulentos mercados del petróleo y la agitación social en torno a la raza, los derechos de la mujer y el papel de Estados Unidos en el mundo. Entre sus logros figura la mediación para la paz en Oriente Medio, al mantener al Presidente egipcio Anwar Sadat y al Primer Ministro israelí Menachem Begin en Camp David durante 13 días en 1978.
Pero su coalición se dividió bajo una inflación de dos dígitos y la crisis de los 444 días de rehenes en Irán. Sus negociaciones acabaron devolviendo a casa con vida a todos los rehenes, pero en un insulto final, Irán no los liberó hasta la toma de posesión de Ronald Reagan, que le había derrotado en las elecciones de 1980.
Humilde y de vuelta en Georgia, Carter dijo que su fe le exigía seguir haciendo todo lo que pudiera, durante todo el tiempo que pudiera, para intentar cambiar las cosas. Él y Rosalynn cofundaron el Centro Carter en 1982 y pasaron los 40 años siguientes viajando por el mundo como pacificadores, defensores de los derechos humanos y paladines de la democracia y la salud pública.
Galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 2002, Carter ayudó a aliviar las tensiones nucleares en Corea del Norte y del Sur, a evitar una invasión estadounidense de Haití y a negociar el alto el fuego en Bosnia y Sudán. En 2022, el centro había supervisado al menos 113 elecciones en todo el mundo. Carter estaba decidido a erradicar las infecciones por el gusano de Guinea como una de sus muchas iniciativas sanitarias. A los 90 años, los Carter construían casas con Hábitat para la Humanidad.
La opinión generalizada de que era mejor como ex presidente irritaba a Carter. Sus aliados se alegraron de que viviera lo suficiente para que biógrafos e historiadores revisaran su presidencia y la declararan más impactante de lo que muchos entendieron en su momento.
Impulsado en 1976 por los votantes de Iowa y del Sur, hizo una campaña sin florituras. Los estadounidenses quedaron cautivados por el serio ingeniero, y aunque una entrevista en Playboy durante el año electoral provocó burlas cuando dijo que “había mirado a muchas mujeres con lujuria. He cometido adulterio en mi corazón muchas veces”, los votantes cansados del cinismo político lo encontraron entrañable.
La primera familia estableció un tono informal en la Casa Blanca, llevando su propio equipaje, intentando silenciar el tradicional “Salve al Jefe” de la Banda de Marines y matriculando a su hija Amy en escuelas públicas. Carter fue objeto de burlas por llevar una chaqueta de punto e instar a los estadounidenses a bajar el termostato.

Su llegada a la Casa Blanca sorprendió a su propia familia. Cambió la relación de Washington con América Latina. Y en su país muchos piensan que fue mejor expresidente que presidente. Jimmy Carter, el exmandatario más longevo de Estados Unidos, murió este domingo a los 100 años.
Pero Carter preparó el terreno para una reactivación económica y redujo drásticamente la dependencia de Estados Unidos del petróleo extranjero desregulando la industria energética junto con las líneas aéreas, los trenes y los camiones. Creó los departamentos de Energía y Educación, nombró a un número récord de mujeres y no blancos para puestos federales, preservó millones de acres de naturaleza salvaje en Alaska e indultó a la mayoría de los evasores del servicio militar en Vietnam.
Haciendo hincapié en los derechos humanos, puso fin a la mayor parte del apoyo a los dictadores militares y se enfrentó a los sobornos de las empresas multinacionales firmando la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero. Convenció al Senado para que ratificara los tratados del Canal de Panamá y normalizó las relaciones con China, una consecuencia del acercamiento de Nixon a Pekín.
Cuando la OPEP subió los precios del crudo, haciendo que los conductores hicieran cola para comprar gasolina mientras la inflación se disparaba al 11%, Carter intentó animar a los estadounidenses a superar “una crisis de confianza”. En cambio, muchos votantes perdieron la confianza en Carter tras el infame discurso que los medios de comunicación bautizaron como su discurso del “malestar”, a pesar de que nunca utilizó esa palabra.
Después de que Carter aceptara a regañadientes admitir en Estados Unidos al Sha de Irán en el exilio para que recibiera tratamiento médico, la embajada estadounidense en Teherán fue invadida en 1979. Las negociaciones para liberar rápidamente a los rehenes fracasaron y ocho estadounidenses murieron al fracasar un intento de rescate militar de alto secreto.
Carter también tuvo que dar marcha atrás en el tratado de armas nucleares SALT II después de que los soviéticos invadieran Afganistán en 1979. Aunque los historiadores reconocerían más tarde que los esfuerzos diplomáticos de Carter aceleraron el final de la guerra fría, los republicanos tacharon su poder blando de débil. Los llamamientos de Reagan a “hacer América grande de nuevo” resonaron, y venció a Carter en todos los estados excepto en seis.
Nacido el 1 de octubre de 1924, James Earl Carter Jr. se casó con Rosalynn Smith, natural de Plains, en 1946, el año en que se graduó en la Academia Naval. Tras la muerte de su padre, trajo a su joven familia de vuelta a Plains, abandonando su carrera en la Marina, y pronto centraron sus ambiciones en la política. Carter llegó al Senado estatal en 1962. Después de que los votantes rurales blancos y negros le eligieran gobernador en 1970, atrajo la atención nacional al declarar que “el tiempo de la discriminación racial ha terminado”.
Carter publicó más de 30 libros y siguió siendo influyente cuando su centro volcó su defensa de la democracia en la política estadounidense, supervisando una auditoría de los resultados de las elecciones presidenciales de Georgia en 2020.
Tras un diagnóstico de cáncer en 2015, Carter dijo sentirse “perfectamente a gusto con lo que venga”.
“He tenido una vida maravillosa”, dijo. “He tenido miles de amigos, he tenido una existencia emocionante, aventurera y gratificante”.
Un desconocido en la Casa Blanca
Desde la plataforma del gobierno de Georgia, Carter decidió buscar la nominación del Partido Demócrata a la presidencia de EE.UU., un movimiento que pocos esperaban incluso entre su familia.
«Cuando le dije a mi madre que me lanzaría a la presidencia, ella me preguntó: ‘¿Presidencia de qué?'», reveló en una entrevista al diario británico The Guardian.
De hecho, nadie creía que este desconocido, un extraño en el politizado ambiente de Washington, podría llegar muy lejos.
«Cuando se dieron cuenta, ya habían perdido», declaró Carter.
Jimmy Carter asumió el poder en enero de 1977, tras haber derrotado en una apretada contienda al presidente y candidato republicano Gerald Ford, quien arrastraba el lastre del escándalo Watergate de su antecesor Richard Nixon.
Una vez en la Casa Blanca, demostró que su profunda fe no tenía nada que ver con la tradicional derecha religiosa, sino con posturas muy liberales.
Entre otras cosas, Carter nombró a más negros y latinos en su gabinete que todos sus antecesores, emitió una orden ejecutiva otorgando amnistía a los evasores de la conscripción para la guerra en Vietnam y empezó a alertar sobre los peligros del calentamiento global décadas antes de que esos conceptos se volvieran populares.
Entrega del Canal de Panamá
En el ámbito de las relaciones exteriores, firmó un tratado de reducción de armas nucleares con la entonces Unión Soviética, logró la paz entre Israel y Egipto con el acuerdo de Camp David y devolvió el Canal de Panamá a ese país centroamericano.
«La única otra iniciativa de EE.UU. en América Latina que se compara en magnitud con el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba (que impulsó Obama) fue la devolución del canal a la soberanía de Panamá», expresó a BBC Mundo Peter Hakim, presidente emérito y analista del centro Diálogo Interamericano, en Washington, del que Carter era miembro y asesor.
El control del canal por parte de EE.UU., más la zona que lo enmarcaba y que era considerada territorio estadounidense dentro de un país soberano, era una de las fuentes más profundas de irritación de la región contra Washington.
La iniciativa de Carter para lograr la firma de los Tratados del Canal de Panamá fue muy peleada en el Congreso, donde necesitaba dos tercios del voto.
Tras una muy estrecha victoria, el entonces mandatario pudo dar inicio al desarrollo de una nueva relación con sus vecinos continentales.
«Fue un momento coyuntural en las relaciones entre EE.UU. y América Latina», señaló Hakim. «Demostró que Washington tomaba en serio los temas de soberanía e independencia y que los países podían tomar sus propias decisiones».
Por otro lado, al promover la importancia de los derechos humanos en los asuntos exteriores, Carter logró un cambio sustancial en la relación de EE.UU. con América Latina.
Desde su campaña electoral criticó a la administración republicana que le precedió por contribuir al derrocamiento del presidente socialista democráticamente electo en Chile, Salvador Allende, en 1973 y ayudar a establecer una dictadura militar en ese país.
Ya con Carter en el gobierno, EE.UU. recortó la ayuda militar en el hemisferio y supeditó el financiamiento a avances en derechos humanos, lo que según expertos fue importante para que regímenes dictatoriales de Sudamérica disminuyeran sus abusos y comenzaran a debilitarse.
Carter también intentó extender su política de vecino colaborador hacia Cuba, luego de un largo embargo económico y episodios de hostilidad en plena Guerra Fría.
Según Hakim, casi logra una normalización de las relaciones.
Sin embargo, el envío de tropas cubanas a Etiopía y otros países africanos que atravesaban guerras civiles y revoluciones hizo que Washington pusiera freno a esa posibilidad.
Aun así, el presidente estableció la Sección de Intereses de EE.UU. en La Habana, donde hubo presencia de diplomáticos estadounidenses en Cuba hasta la reapertura de una embajada en la isla en 2016.
Activista, estadista, Nobel
A pesar del golpe sufrido por la derrota electoral, Carter regresó a su hogar en Plains, Georgia, donde reconstituyó su carrera y dio inicio a su período de mayor actividad.
En 1982 fundó con su esposa Rosalynn el Centro Carter, con el propósito de «combatir la enfermedad, hambre, pobreza, opresión y conflicto» a nivel global.
Con el centro viajó por el mundo llevando programas de salud para frenar el contagio de enfermedades en más de una decena de países en África y América.
Sus misiones incluyeron la promoción de los derechos humanos, la democracia y la buena gobernabilidad.
Fue mediador en la resolución de conflictos abriendo el camino de mayor entendimiento entre EE.UU. y Corea del Norte.
Con su histórica visita a Cuba y reunión con Fidel Castro en 2002, allanó el camino para la normalización de las relaciones entre La Habana y Washington durante el gobierno de Obama.
Ese mismo año recibió el Premio Nobel de la Paz por los esfuerzos del centro para «encontrar soluciones pacíficas a los conflictos internacionales, promover el desarrollo social e impulsar la democracia».
También fue observador en procesos electorales de diferentes países, incluido uno polémico en Venezuela donde ratificó pese a críticas el resultado de un referendo a favor del entonces presidente Hugo Chávez, en 2004.
«Redefinió el papel que los expresidente de EE.UU. pueden jugar a nivel global», expresó Hakim, de Diálogo Interamericano.
«Eso fue una revelación que algunos han tratado de imitar, como Bill Clinton con su propia fundación».
El embajador Pickering cree que los logros de Carter hablan por sí solos y no deben ser minimizados o descartados porque perdiera la reelección.
«Fue instrumental en crear consciencia en cuanto a los derechos humanos y cómo eso debe reflejarse en la política exterior de EE.UU. y eso resiste cualquier escrutinio», concluyó.
Superación de un cáncer
Cuando cumplió 90 años, Carter publicó su trigésimo primer libro, «Una vida completa: Reflexiones a los 90», y un año después, durante una clase de catequesis en una iglesia baptista en Plains, dio la buena noticia de que estaba libre del cáncer cerebral que le habían diagnosticado en 2015.
Los oncólogos decidieron tratarlo con radiaciones focalizadas en los tumores y un medicamento para reforzar su sistema inmunológico.
El exmandatario estuvo seis meses recibiendo el tratamiento, conocido como inmunoterapia, y a finales de ese mismo año informó que estaba libre del cáncer.
En febrero de 2023 anunció que evitaría los tratamientos para prolongar su existencia y entraría en cuidados paliativos con la intención de pasar sus últimos días en la tranquilidad de su casa de Plains, la misma donde unos meses después moriría su esposa durante 77 años y a quien él definió como “el pináculo” de su vida.
Esa opción fue vista por especialistas en cuidados terminales como una ayuda para la comprensión del significado de los cuidados paliativos en los últimos meses de vida.
En Plains lloran hoy la partida de su vecino más célebre.
Fuente: AP/ BBC












