La competencia interna del Partido Revolucionario Moderno (PRM) rumbo a 2028 no se resolverá únicamente con popularidad, presencia mediática o una buena valoración de gestión. David Collado tiene reconocimiento nacional y una marca política fuerte, pero las primarias se ganan con estructura, dirigentes y presencia territorial. En ese terreno, Eduardo Sanz Lovatón, Yayo, tiene activos que pueden ser decisivos.
Yayo ha construido durante años una relación más directa con las bases perremeístas, con dirigentes municipales, provinciales y comunitarios que conocen el valor de la lealtad y del acompañamiento político. Esa cercanía no se improvisa en una precampaña: se cultiva con tiempo, atención y capacidad de escuchar a quienes sostienen al partido cuando no hay cámaras ni titulares.
David Collado, por el contrario, exhibe una gran proyección pública, especialmente por su gestión en Turismo, pero su desafío está dentro de la organización. Una candidatura presidencial no puede depender solamente de simpatías externas; necesita una maquinaria partidaria capaz de movilizar, defender votos y mantener compromisos en cada demarcación.
Por eso, si Collado aspira a imponerse en las primarias internas del PRM, el respaldo de Yayo podría convertirse en una pieza determinante. Más que una simple alianza entre dos figuras de gobierno, sería la conexión entre la popularidad de David y la estructura política que Yayo ha sabido tejer en el partido.
La lectura política es clara: Yayo necesita menos de David de lo que David necesita de Yayo. Sanz Lovatón posee capital propio, relaciones internas y la capacidad de negociar desde una posición de fuerza. Collado, en cambio, requeriría de esa experiencia para traducir su posicionamiento nacional en votos reales dentro de un padrón partidario cerrado.
Además, Yayo tendría que comprometerse con muchas demandas y aspiraciones de la base para sostener una eventual candidatura de David. Esas conversaciones requieren paciencia, conocimiento del territorio y una práctica política que no se aprende desde los eventos públicos. Allí está una de las principales diferencias entre ambos proyectos.
También pesa la percepción de que Yayo mantiene una relación de confianza política y afecto con el presidente Luis Abinader, forjada en años de coincidencias partidarias y de gobierno. Eso no supone un rechazo presidencial hacia David Collado, pero sí resalta que Yayo tiene una conexión orgánica con el liderazgo que ha conducido al PRM desde su llegada al poder.

Sin Yayo David no le gana a Carolina
Frente a Carolina Mejía, David Collado solo tendría una ruta realmente sólida para ganar la candidatura interna: sumar el respaldo activo de Yayo Sanz Lovatón y de la estructura que este representa. Sin ese apoyo, Collado conservaría popularidad; con él, podría convertirla en victoria dentro del PRM.
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